jueves, 28 de junio de 2007
"...me hubiese gustado dejar algún otro rastro, pero la sangre era tanta que por un instante creí que iba a morir. El miedo me paralizó lo que tarda el espíritu en no querer abandonar el cuerpo. Seguí adelante. La vida es una batalla que no deja tregua, porque al ganarla todo concluye y al perderla también. La terriblemente bella paradoja de existir..."
lunes, 18 de junio de 2007
LITERATURA VIVA
-café literario-
– Billinghurst 699 esquina Guardia Vieja –
JUEVES 21 DE JUNIO
desde las 20:30 hasta pasada la medianoche
te invitamos a la lectura de:
Veinticuatro
de Emmanuel Taub
-Alción Editora, Buenos Aires, 2006-
presentado por MARÍA ROSA MO
y
Paisaje en el paisaje
de Bea Lunazzi
-Barataria, Buenos Aires, 2005-
presentado por MARIO SAMPAOLESI
*
¡MICRÓFONO ABIERTO!
*
Invitan : Lidia Rocha & Gerardo Curiá
datos y poemas de las invitadas en el adjunto o en:
www.valknutr.blogspot.com
1986 Lounge Bar - Billinghurst 699- Abasto Tel. 4777-8622
www.1986bar.com.ar/
lunes, 11 de junio de 2007
lunes, 28 de mayo de 2007
sexo y palabra
necesito escribir, sin parar, escupir letras, construir palabras. se ha vuelto un vicio que me atormenta. a veces, creo explotar. he naturalizado la palabra como el sexo. como lo más animal dentro mío. como lo más puro. en medio de ello está el placer, la necesidad desesperada por vivir en el placer.
lunes, 14 de mayo de 2007
sobre el pasado
"Articular históricamente el pasado no significa conocerlo 'como verdaderamente ha sido'. Significa adueñarse de un recuerdo tal como éste relampaguea en un instante de peligro."
Walter Benjamin
Walter Benjamin
viernes, 4 de mayo de 2007
Hombre y Sombra
"...y estaba tu sombra
en el momento de su transparencia
cuando parece irse
dejarnos
para ser
hombres sin vida
deshechos en tiempo..."
¿Es posible ser-en-la-tierra y andar sin sombra?
Hay un instante, un momento en el que la sombra se consume con nuestro cuerpo. En el que la sombra se aferra al ser y rompe su escisión para estar o dejar de ser aquello que camina en nosotros pero fuera de nosotros.
El hombre detenido al mediodía. Única hora en el día en la que la sombra desaparece. Sin embargo, no se encuentra fuera de nosotros, sino en nosotros. Sombra y cuerpo consumidos.
Hay otro momento, pero ya no como sombra-en-el-cuerpo, sino como sombra-fuera-del-cuerpo. Este momento se produce cuando se consigue la suprema oscuridad. La oscuridad sin matices, sin detalles, sin reflejo. La absoluta oscuridad del cuerpo a la deriva. Oscuridad fuera de la noche. Oscuridad subterránea. Entierro. Este momento lo encontramos frente al hombre bajo tierra, el hombre que ha perdido su sombra. Que ha perdido aquella escisión constitutiva que hace al uno como Uno y su Sombra.
¿El hombre detenido al mediodía es igual al hombre bajo tierra? ¿Es, acaso, ese punto de detenimiento en el que la sombra se aferra al ser, un destello de la oscuridad-bajo-tierra en medio del día?
En el medio de la hora de vida se manifiesta el desgarramiento del ser por la aprensión de la sombra al cuerpo. La oscuridad se presenta en forma de extrema iluminación. A la pura luz se aparece la muerte (oscuridad-bajo-tierra) en medio del día. La desaparición de la sombra apresada en el cuerpo a pleno día –en el eje del día– es la manifestación de la oscuridad de la vida en la pura vida. La muerte presente en la vida. La muerte contenida en la vida que hace posible la vida y la constitución bidimensional (vida-muerte) del hombre; que hace al hombre.
en el momento de su transparencia
cuando parece irse
dejarnos
para ser
hombres sin vida
deshechos en tiempo..."
¿Es posible ser-en-la-tierra y andar sin sombra?
Hay un instante, un momento en el que la sombra se consume con nuestro cuerpo. En el que la sombra se aferra al ser y rompe su escisión para estar o dejar de ser aquello que camina en nosotros pero fuera de nosotros.
El hombre detenido al mediodía. Única hora en el día en la que la sombra desaparece. Sin embargo, no se encuentra fuera de nosotros, sino en nosotros. Sombra y cuerpo consumidos.
Hay otro momento, pero ya no como sombra-en-el-cuerpo, sino como sombra-fuera-del-cuerpo. Este momento se produce cuando se consigue la suprema oscuridad. La oscuridad sin matices, sin detalles, sin reflejo. La absoluta oscuridad del cuerpo a la deriva. Oscuridad fuera de la noche. Oscuridad subterránea. Entierro. Este momento lo encontramos frente al hombre bajo tierra, el hombre que ha perdido su sombra. Que ha perdido aquella escisión constitutiva que hace al uno como Uno y su Sombra.
¿El hombre detenido al mediodía es igual al hombre bajo tierra? ¿Es, acaso, ese punto de detenimiento en el que la sombra se aferra al ser, un destello de la oscuridad-bajo-tierra en medio del día?
En el medio de la hora de vida se manifiesta el desgarramiento del ser por la aprensión de la sombra al cuerpo. La oscuridad se presenta en forma de extrema iluminación. A la pura luz se aparece la muerte (oscuridad-bajo-tierra) en medio del día. La desaparición de la sombra apresada en el cuerpo a pleno día –en el eje del día– es la manifestación de la oscuridad de la vida en la pura vida. La muerte presente en la vida. La muerte contenida en la vida que hace posible la vida y la constitución bidimensional (vida-muerte) del hombre; que hace al hombre.
jueves, 3 de mayo de 2007
sobre la calvicie
"Sé que la calvicie no es una degradación, es simplemente una desnudez del cráneo".
Emmanuel Levinas
Emmanuel Levinas
viernes, 27 de abril de 2007
Klimt
Imaginario de pigmentos
una mirada extraviada en la fuga del vacío
paracaidistas sin manos
persiguiendo la ecuación del aire
brazos
y
piernas
sonrisas
perdidas en un mar plateado
y en el fondo
junto al pezón durmiente de la Elena
la mirada de un Dios
d
e
s
h
a
c
i
e
n
d
o
su
o
b
r
a
una mirada extraviada en la fuga del vacío
paracaidistas sin manos
persiguiendo la ecuación del aire
brazos
y
piernas
sonrisas
perdidas en un mar plateado
y en el fondo
junto al pezón durmiente de la Elena
la mirada de un Dios
d
e
s
h
a
c
i
e
n
d
o
su
o
b
r
a
viernes, 20 de abril de 2007
miércoles, 11 de abril de 2007
me deslumbra el acto creador. simplemente. el lápiz deshaciéndose contra la hoja, inventando el signo. en el papel, como una transparencia, emerge lo aparecido.
me deslumbra la creación. hacer aparecer, inventar un trazo, eso que se manifiesta desde el blanco. escribir, dibujar, pintar. juegos con el espacio. hacedores de la nada. carpinteros. sólo carpinteros.
me deslumbra la creación. hacer aparecer, inventar un trazo, eso que se manifiesta desde el blanco. escribir, dibujar, pintar. juegos con el espacio. hacedores de la nada. carpinteros. sólo carpinteros.
domingo, 8 de abril de 2007
"El que compone un discurso es como el albañil o el tejedor, y la forma intelectual que se adapta a todas las expresiones es como el molde en el cual el albañil moldea el ladrillo para construir un edificio, o como el telar en el que el tejedor fabrica su tela, pues si el albañil se aparta de su molde, o el tejedor de su telar, su obra resultaría mala."
Ibn Jaldún (1332-1406).
Ibn Jaldún (1332-1406).
jueves, 5 de abril de 2007
lo que resta de la tormenta
cae el rayo confundiéndose en lluvia
estalla
la ampulosa tierra que rodea al hombre
estalla
la ampulosa tierra que rodea al hombre
miércoles, 4 de abril de 2007
Pregunta...
¿es posible generar pensamiento desde uno hacia uno sin tener al otro como fin?
¿o el pensamiento siempre -e irremediablemente- se dirige a ese otro expectador que en silencio nos observa?
lunes, 2 de abril de 2007
Para escribir una novela hay que perderse y regresar como un náufrago. Nada se repite, sólo vuelve de manera borrosa, confiándose en lo que arrastra. Nunca se vuelve igual del destierro. Es como intentar atravesar el horizonte.
tiempo
tiempo
tiempo
un pensamiento repetido como un sueño. y el mar. todo regresa al mar.
No sé leer las señales. Tengo suerte de estar vivo aún. Nacer hoy me separa de mi padre. Y del padre de mi padre.
¿cómo sa transmite el abismo?
Esta raza de escritor que me atormenta. Este tumulto de palabras. Las letras que se borran de mi mente. La memoria que se pierde. Un paraíso de cristal roto.
sábado, 31 de marzo de 2007
miércoles, 28 de marzo de 2007
Cuándo dejará de llover en el océano. Para qué llovería ahí, si nadie puede verlo. ¿Existen las cosas cuando no estamos? ¿ocurren cuando no las vemos? ¿a qué deberíamos llamar “mirar”?
Veo cómo los días pasan aunque no quiera subirme a su devenir. Estoy ahí, entre medio de aquello que elijo y aquello que me elige. A veces, imagino viajar a una isla, y ser yo solamente el que vea la lluvia chocando contra las olas. Como una cortina de agua, y estar entre medio. Y hacerme parte de eso que me supera. Hay que vivir junto a las costas o junto a las montañas. Es la única forma de saber todos los días que somos hombres solamente. Y nada más.
Algún día las tormentas, que bajan de las montañas o ingresan por el mar, nos pasarán por encima. Nos estamos repitiendo. Siempre. Alguien recoge lo que otro deja. Qué piedra brilla más bajo el agua. Qué hombre brilla más con los ojos cerrados. Los grandes cambios ocurren en un instante. Y qué importa que sea grande, me basta que sea un cambio. Que sirva por lo menos, para no vivir tanto en un mismo cuerpo.
Me gusta ver el inocente zigzaguear de un niño contra las sillas, como el movimiento de una ola. Hay cosas que no necesitan ser explicadas ni entendidas. Hay cosas que no se quieren explicar. Como la belleza. Como la excitación de contemplar la realidad en silencio. Como las olas estallando contra las rocas. Como los camiones marcando surcos en el asfalto. Como un niño luchando por crecer.
Hay un sentido poético por sobre todas las cosas. Es cuestión de entenderlo. Un cuerpo. Un camino. Una sonrisa. Una tormenta ennegreciendo el cielo. Una rama quebrándose. Una noche muriendo en un amanecer. Hay que saber colocar el ojo en el espacio, para modificar el sentido del cuerpo y que las veinticuatro horas, dejen de serlo por un instante. Como los grandes cambios.
Quizá, la poesía sea solamente eso. El momento en que ingresamos la mirada en el espacio para hacernos de un instante de tiempo.
Veo cómo los días pasan aunque no quiera subirme a su devenir. Estoy ahí, entre medio de aquello que elijo y aquello que me elige. A veces, imagino viajar a una isla, y ser yo solamente el que vea la lluvia chocando contra las olas. Como una cortina de agua, y estar entre medio. Y hacerme parte de eso que me supera. Hay que vivir junto a las costas o junto a las montañas. Es la única forma de saber todos los días que somos hombres solamente. Y nada más.
Algún día las tormentas, que bajan de las montañas o ingresan por el mar, nos pasarán por encima. Nos estamos repitiendo. Siempre. Alguien recoge lo que otro deja. Qué piedra brilla más bajo el agua. Qué hombre brilla más con los ojos cerrados. Los grandes cambios ocurren en un instante. Y qué importa que sea grande, me basta que sea un cambio. Que sirva por lo menos, para no vivir tanto en un mismo cuerpo.
Me gusta ver el inocente zigzaguear de un niño contra las sillas, como el movimiento de una ola. Hay cosas que no necesitan ser explicadas ni entendidas. Hay cosas que no se quieren explicar. Como la belleza. Como la excitación de contemplar la realidad en silencio. Como las olas estallando contra las rocas. Como los camiones marcando surcos en el asfalto. Como un niño luchando por crecer.
Hay un sentido poético por sobre todas las cosas. Es cuestión de entenderlo. Un cuerpo. Un camino. Una sonrisa. Una tormenta ennegreciendo el cielo. Una rama quebrándose. Una noche muriendo en un amanecer. Hay que saber colocar el ojo en el espacio, para modificar el sentido del cuerpo y que las veinticuatro horas, dejen de serlo por un instante. Como los grandes cambios.
Quizá, la poesía sea solamente eso. El momento en que ingresamos la mirada en el espacio para hacernos de un instante de tiempo.
(Prólogo Veinticuatro, Alción, Córdoba, 2006).
lunes, 26 de marzo de 2007
Hay que tener paciencia y aprender a esperar que la lluvia deje de caer.
Amanecí con el deseo de escribir y me encontré en medio de una tormenta, bajo el portal de un edificio observando el diluvio. Qué facil dejar de ser partícipe del tiempo por un instante y transformarse en espera solamente.
Son las once de la mañana y el cielo gris hace que el día no pueda iluminarse. Lo interesante, es que no se parece ni al atardecer ni a la noche. El día es gris, oscuramente gris, pero diferente. El cielo parece estar metalizado. ¿Estará el sol detrás de la tormenta?
Poco a poco la vereda se confunde con la calle. Sube el agua. Todo se está inundando. ¿Cuánto tiempo tendré que esperar en esta esquina?
Dos chicos pasan completamebte empapados delante mío. No les importa la lluvia. Ni este cuerpo confundido con un portal. Gris. No les importa. Al amor no le importa la lluvia, ni los truenos ni las inundaciones.
¿Así se construyen las tragedias?
Cuan sencillo le resulta a la naturaleza disolver las ciudades.
sábado, 24 de marzo de 2007
"Dios nos llama siempre muy pronto hacia Él"
Emmanuel Levinas
...cómo ver lo que hay al otro lado de la mirada. cómo llegar más allá, buscando el revés de lo que vemos. Y al llegar el terror nos come los pies. caminar sobre una colina resquebrajada por el horizonte, vamos al otro lado de la vida con la certeza de sabernos inciertos. con la incerteza de sabernos. con la verdad cubierta por la ignorancia de ser.
y si hay algo que perdurará sobre la historia y el universo, no es el hombre...
Emmanuel Levinas
...cómo ver lo que hay al otro lado de la mirada. cómo llegar más allá, buscando el revés de lo que vemos. Y al llegar el terror nos come los pies. caminar sobre una colina resquebrajada por el horizonte, vamos al otro lado de la vida con la certeza de sabernos inciertos. con la incerteza de sabernos. con la verdad cubierta por la ignorancia de ser.
y si hay algo que perdurará sobre la historia y el universo, no es el hombre...
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